Incidente Internacional
Era la única calle de circulación por la derecha de todo Londres. La de acceso al Savoy Hotel.
Y salía yo de cenar la deliciosa especialidad del Simpson's In The Strand.
Por eso me equivoqué al voltear hacia el lado incorrecto. No pude evitar que la defensa del taxi rozara la pierna, ni caer semisentado sobre el cofre y de ahí al pavimento.
La verdad es que el dolor fue primordialmente en el ego. Sobre todo al darme cuenta, de que el momento había sido inmortalizado por un fotógrafo.
Ahí comenzó la odisea.
Luego que el taxi negro no era un taxi.
Era un Bentley que despedía por el escape un olor a wiskey barato.
Lo conducía un tipo alto. Otro de porte mas atlético lo acompañaba en el asiento delantero. Pero lo interesante iba en el trasero.
Con esa nariz no podía ser otro que Carlos.
El caso es que junto a la imagen, en la que mi humanidad aterrizaba con una mueca de dolor, apareció el gesto claro del príncipe heredero.
Nunca una foto fue tan demostrativa. Claro, suponiendo que el mío no hubiera sido un descuido.
Pero la instantánea desmentía a la realidad.
Al menos así opinaría cada uno de los lectores de The Independient.
Carlos, siguiendo el protocolo de seguridad cometió otro error, no se bajó del automóvil.
En cambio el chauffer no dejaba de inquirir con ese acento que ya he descrito antes, difícil de comprender para mi.
Esos primeros momentos suelen ser cruciales y desde pequeño tenía la virtud de vivirlos en cámara lenta.
En no pocas ocasiones esa ventaja me permitió soltar justificaciones que evitaron castigos mayores.
Esta vez no fue la excepción.
Excepto que no medí las consecuencias.
Mis primeras palabras fueron; "Todo por ser latino..."
Juro que realmente no tenía ninguna intención. Era solo el instinto de cubrirme.
A eso se añadió que ya no volví a pronunciar nada mas. Y que el chauffer en un intento de ayudarme fue captado en una segunda foto con el brazo en alto, como amenazando.
Casi no recuerdo lo que siguió, las cosas sucedieron rápidamente.
El mismo protocolo hizo que tuviera que esperar una ambulancia. Tercer error.
No voy a abundar mas en estos momentos. Solo diré que por la mañana siguiente yo convalecía en uno de los pisos superiores del St. Thomas' Hospital, y la noticia había dado la vuelta al mundo.
El peroné derecho se había fracturado en la unión del tercio medio con el distal, por lo que no me impedía caminar... y tampoco dejar de ver todas las ventajas que el asunto entrañaba.
Sobre las once y media anunciaron que me visitaba un representante real. Inmediatamente volví al rictus de dolor con el que había atendido a los representantes de los noticiarios televisivos.
Me ofreció disculpas, además de un boleto para mi regreso a México en primera clase por la British Ariways, y finalmente una cantidad en libras, que de entrada no me disgustó. Me pareció bien acrecentar mi fortuna gracias a la mala fortuna del príncipe, por lo que estaba por aceptar, cuando por la puerta entraron intempestivamente dos personas.
De principio no entendí nada, solo que hablaban un español atropellado, que tiraba al castellano mas madrileño que recuerdo haber oído, o sea, casi tan difícil de entender como el de Buenos Aires.
La mujer se identificó como Sol y el tipo barbudo como Juan. Parecían ser periodistas-bloqueros de El País, o algo así... y decían -casi a gritos- que no aceptara nada de nada de esos burgueses imperialistas. Por prudencia y mayormente por lo inusual de la situación, despedí con amabilidad al mensajero de los Windsor, prometiendo tener una respuesta para ese mismo día por la tarde.
Una vez que nos quedamos solos, ambos sujetos me mostraron sendas identificaciones del periódico español. Hasta la fecha no se para qué. A mi mas bien me interesaba ver que argumentaban y así poder elevar algo mas lo que pensaba pedir.
Confesaron que eran parte de una célula de trabajo que estudiaba la manera de reivindicar Gibraltar para España... y que el escándalo que se había generado a nivel universal con el incidente... "por el desprecio que la realeza inglesa había mostrado por los hispanos"... había provocado una coyuntura muy especial.
Que como mínimo tenía que pedir en desagravio; "... el regreso inmediato de Gibraltar a la soberanía española".
La verdad es que a mi me pareció muy jalado de pelos todo el asunto. Solo que en ese momento desde el televisor, la BBC mostró las imagen de dos de sus embajadas en latinoamérica y de como estaban siendo atacadas por turbas de manifestantes. Dijeron además que Argentina planteaba en la ONU el regreso inmediato de las Islas Malvinas so pena de recuperarlas por la fuerza y que Venezuela -y a mi que nunca me había caído bien Chávez- amenazaba con invadir las islas caribeñas que se suponían contaban con protectorado inglés.
Todo esto me confundió. Yo solo quería aprovechar el incidente para obtener una legítima ganancia monetaria. Y con ella comprar la nueva Triumph Tiger 800. Y viajar un poco por la Baja. Y...
¡Ya se había enredado todo!... ¡en los políticos no se puede confiar!
Y además este par de...
Bien, algo tendría que hacer.
Pasé el resto del mediodía conversando con los españoles.
Se molestaron un poco cuando les pregunté que si Ceuta y Melilla... pero tengo que reconocer que en realidad no conozco nada de eso y posiblemente son casos muy diferentes...
Pero en fin... a las dieciocho horas llegué a un acuerdo con ellos.
Cerca de las diecinueve horas tenía lista mi contra-oferta. Diez minutos después de esa hora el negociador real la leía. Aceptó casi todo, excepto lo de la foto con la reina tomando té en sus habitaciones privadas. Parece que eso está reservado por la tradición.
Ahora que ya ha trascurrido cerca de un mes, todos podemos darnos cuenta de que Gibraltar sigue en manos de la pérfida Albión. Que los argentinos se olvidaron de las Malvinas, distraídos por el nuevo escándalo de Maradona. Y que Chávez creyó mas provechoso volver a pelear con su homólogo colombiano que invadir cualquier isla vecina.
Por mi parte y gracias a los benditos periodistas que armaron todo el alboroto, hoy tengo una motocicleta nueva. Inglesa naturalmente. Con GPS, crash bars, luces de niebla y maleteros completos. Mi patrimonio se acrecentó sustancialmente, sólo que mi contador ha recomendado dejarlo indefinido.
En cuanto a Sol y Juan... puedo comentarles que la primera renunció a la célula y ha resuelto pedir la mano de su novio Pablo e irse de luna de miel por un mes en el Rolls que obtuvo. Juan ha decidido, con su parte, reconvertir la agrupación para dedicarse a combatir -"de una vez por todas"- la influencia de la Iglesia Católica en España... aunque esto a mí me parece que tardará un poco.


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