El Valle de los Cirios
(Día Seis)
Me coloqué el cuello protector y luego la chamarra. Me sorprendí, de un lado estaba sucia de aceite y el casco tenía una marca, parecería que poco antes lo hubiera golpeado. No recordaba nada relacionado.
Salí a la carretera.
Escasos vehículos circulaban por la península.
Llegué a la fonda que me habían recomendado, casi al mismo tiempo que lo hacían otros motociclistas.
Una BMW 1200 GS, dos Harleys...
Me preguntaron de donde venía y a donde me dirigía.
Se los dije. Ellos salieron temprano de Ensenada. Poseían una vinatería... "Roganto", me parece recordar que dijeron.
El tipo de chamarra roja me invitaba a seguir con ellos.
Que era peligroso viajar solo.
Que sucedían cosas extrañas cuando uno hacía eso.
Le agradecí, pero luego de varios días de camino estaba convencido de que no sucedería nada extraordinario.
El huevo revuelto con machaca de abulón, delicioso. La salsa ligeramente picante. El café muy negro.
Pagué la cuenta y al hacerlo un boleto arrugado cayó al piso. Tenía que ser mas cuidadoso. Lo guardé en la parte de la billetera que tiene ziper. Probablemente dentro de dos días ya tendría señal de Internet.
Antes del mediodía me despedí de ellos.
Poco más delante, cerca de Guerrero Negro, exactamente en la parte en que viajando rumbo al sur la playa corre al lado derecho, fue donde se atravesaron lentamente esos animales raros.
Todavía chorreaban agua salada. La mayoría de color verde grisaseo, aunque vi uno con manchas violetas-anaranjadas. Y tamaño que variaba, desde el de un puerco, hasta el del más grande de los elefantes. Claramente eran diferentes especies. Algunos se arrastraban y otros poseían esbozos de miembros. Formaban una columna de por lo menos doscientos metros. Observé que no emitían ningún ruido.
Un automovilista detenido por la procesión optó por regresarse.
Esperé hasta que los perdí de vista entre los montículos de tierra firme.
Luego seguí hasta San Ignacio, ahí no quise hospedarme en otro Desert Inn. Preferí una posada antigua, atendida por vecinos del lugar.
(Día Seis)
Me coloqué el cuello protector y luego la chamarra. Me sorprendí, de un lado estaba sucia de aceite y el casco tenía una marca, parecería que poco antes lo hubiera golpeado. No recordaba nada relacionado.
Salí a la carretera.
Escasos vehículos circulaban por la península.
Llegué a la fonda que me habían recomendado, casi al mismo tiempo que lo hacían otros motociclistas.
Una BMW 1200 GS, dos Harleys...
Me preguntaron de donde venía y a donde me dirigía.
Se los dije. Ellos salieron temprano de Ensenada. Poseían una vinatería... "Roganto", me parece recordar que dijeron.
El tipo de chamarra roja me invitaba a seguir con ellos.
Que era peligroso viajar solo.
Que sucedían cosas extrañas cuando uno hacía eso.
Le agradecí, pero luego de varios días de camino estaba convencido de que no sucedería nada extraordinario.
El huevo revuelto con machaca de abulón, delicioso. La salsa ligeramente picante. El café muy negro.
Pagué la cuenta y al hacerlo un boleto arrugado cayó al piso. Tenía que ser mas cuidadoso. Lo guardé en la parte de la billetera que tiene ziper. Probablemente dentro de dos días ya tendría señal de Internet.
Antes del mediodía me despedí de ellos.
Poco más delante, cerca de Guerrero Negro, exactamente en la parte en que viajando rumbo al sur la playa corre al lado derecho, fue donde se atravesaron lentamente esos animales raros.
Todavía chorreaban agua salada. La mayoría de color verde grisaseo, aunque vi uno con manchas violetas-anaranjadas. Y tamaño que variaba, desde el de un puerco, hasta el del más grande de los elefantes. Claramente eran diferentes especies. Algunos se arrastraban y otros poseían esbozos de miembros. Formaban una columna de por lo menos doscientos metros. Observé que no emitían ningún ruido.
Un automovilista detenido por la procesión optó por regresarse.
Esperé hasta que los perdí de vista entre los montículos de tierra firme.
Luego seguí hasta San Ignacio, ahí no quise hospedarme en otro Desert Inn. Preferí una posada antigua, atendida por vecinos del lugar.


1 Comments:
Todo el video esperando ver los bichos :)
Bueno, alguno sí he visto, ya al final de todo, pero se ve inofensivo, ahí parado ya.
Me has hecho recordar algún tramo de carretera que hay en laprovincia de Zaragoza. Todo amarillo a los lados y cada quién sabe, un auto o una caseta.
Viaje disfrutado, gracias...!
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