
Día fresco
El frío recorre todo mi cuerpo.
La temperatura casi siempre alta de donde vivo, me hace aprovechar mañanas como la de hoy.
Desciendo los escalones del porche tratando de no hacer ningún ruido.
Me detengo a mitad del césped y volteo para ambos lados, no hay nadie a la vista.
Lentamente me recuesto sobre mi espalda, sintiendo el rocío que me humedece poco a poco.
El cielo está de un azul claro en el horizonte, pero ahora veo el cenit y lo encuentro oscuro.
No hay nubes.
Huele a hierbas y en donde comienzan los árboles el viento hace susurrar las hojas.
Anoche hubo tormenta, por eso también llega el olor de los eucaliptos.
Mas tarde me acercaré a la laguna, hace dos días vi saltar unos peces de matices anaranjados.
Oigo ruidos en la cocina.
Es la calentadera sobre la estufa.
Ya se despertó alguien mas.
Me incorporo y me acerco a la puerta.
Lo sabía ...¡es Martha!
Me deja sobre el piso un plato de sobras.
¡Esta si es vida de perro!


8 Comments:
Cuando reencarne yo quiero ser perro doméstico.
Pasa el tiempo y su estilo de cuento con final inesperado ya es un clásico. Mi perrita salchicha dice que quiere ir donde el pichicho vive. Dice que tiene un "no se qué".
Feliz año Tony. Te mando un gran abrazo.
Diego... me adivinaste el pensamiento.
Lord... también un gran abrazo.
a mi tony te la rifaste con este.
pakok
Me encantan estos finales... un abrazo y que tengas un feliz año¡¡¡
al fin de cuentas el perro animal doméstico es una creación humana. por eso se nos parecen tanto (no me atrevo a afirmar que tal cosa sea buena, siempre me han seducido más -como camino de aprendizaje- las bestias en estado puro, salvaje).
Envidié todo el texto ese entorno.
Ahora, envidio a todos los perros.
excelente!
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