El Agua Cercada

Afamada Revista de Literatura Heteróclita

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Nombre: Tony

miércoles, agosto 04, 2010


Otra Raza

(Día Tres)

Dormí como un bendito. Hacía tiempo que había olvidado esta expresión, pero esa noche le correspondía.

Y desperté antes de que el gallo cantara. Estaba oscuro todavía, pero los empleados de origen hispano ya trabajaban colocando los alimentos del desayuno.

Platiqué con uno de ellos mientras tomaba una taza de café robusto. Ambos criticamos al gobierno de Arizona.

La motocicleta estaba a la derecha de la entrada. Un fino rocío la cubría.

Mi mochila volvió a encajar exacta en el maletero superior. Del izquierdo, el mas amplio, saqué mi casco y me lo coloqué.

Adivinaba otro día de calor. No me equivoqué.

Eran cerca de las nueve de la mañana cuando me detuve en una estación de la Shell a llenar el tanque.

Lo hice y luego entré a lo fresco de la tienda de servicio a beber un café frío de Starbucks. Cada que lo hacía renacía.

Un niño que apenas llegaba a mi cintura me observaba con sus grandes ojos azules.

No esperaba que supiera hablar español.

-¡Hola!, ¿hasta donde vas?

Me desconcertó.

Lo que siguió fue mas o menos así;

-Mmmmm, creo que hasta México.

-¿Crees?

-No. Estoy seguro. Voy a México.

-¿Te das cuenta de que vas en dirección contraria?

-¿Porqué dices eso?

-Del otro lado de la carretera está otra estación igual a esta. Si fueras para allá estarías de aquel lado. Si estás en este, es que te diriges a California.

-¿A California?

-Si. Por la quince. La que viene de Nevada.

-Bueno, es que en realidad voy a California. A San Diego. Y de ahí voy a pasar a Tijuana. Luego voy a recorrer la península hasta La Paz.

-Ya entiendo. Es que por este lado está mas cerca la frontera.

-Si, me di cuenta.

-¿El motor es de mil centímetros cúbicos?

-¿No se te hace que eres muy pequeño para hacer estas preguntas?, ¿que edad tienes?, ¿cuatro?, ¿cinco años?

-Tengo cuatro tuyos. Pero no me contestaste.

-Es de novecientos cincuenta y cinco, con una potencia de ciento cuatro caballos. ¿Satisfecho?

-Es inglesa, ¿verdad?

-Ajá... ¿y tú de donde demonios eres que sabes tanto estando tan pequeño?

-Soy de lejos. Pero ahora vivo a unas horas de aquí. Trabajo en Nevada.

-¿Trabajas en Nevada?, ¿con cuatro años ya trabajas?

-Si. En realidad los de mi raza a los cuatro años somos adultos.

-¿Los de tu raza?... no entiendo.

-Si entiendes, pero no comprendes.

-¿...no comprendo?

-No. Por eso venimos. Para ayudarlos a comprender muchas cosas.

-¿Vinieron?... ¿de que hablas?

No contestó. Solamente levantó la mano derecha como despidiendose. Luego separó los seis dedos y pude observar la casi transparente membrana que los unía. No pude articular palabra. Luego, en un susurro y con mirada pícara, señaló hacia el norte diciendo:

-Área cincuenta y uno...

Salió de la estación y subió a una panel Ford de color verde. De inmediato partió.

Permanecí un rato más con mi frasco de café en la mano. Estaba tibio cuando lo terminé.

Después seguí mi camino. Esa noche me registré en un Hampton Inn cerca de Point Loma.

Me dormí muy tarde. Estaba viendo las estrellas.


4 Comments:

Blogger LORD MARIANVS said...

Bueno, para nada malo, considerando que tenia seis dedos era imposible que te haga el fuck you, no podia saber cual era el dedo del medio. Un abrazo.

7:17 p.m.  
Blogger Tony said...

Me dejaste pensando...
Cuando señaló al norte... ¿como lo hizo?... ¿con toda la mano?... ¡Si!... así lo debe haber hecho.
¡Otro abrazo!

9:22 p.m.  
Blogger GISOFANIA said...

es que usted es un elegido por su gran corazón para este tipo de encuentros; pero no se la cree nada, de ahí su perplejidad (Dios se la conserve)

8:49 a.m.  
Blogger Trenzas said...

No todo es malo en los accidentes. ¡Mira lo bien que te están quedando estos cuentos...! Y no es que me asombre porque ya se sabe lo bien que escribes, aunque nos dejes en secano por largos periodos de tiempo.
El día 1 ha sido muy impactante, sobre todo en el momento de la reflexión final cuando se ve (te ves) frente al muro.
El día 2, muy "auténtico" porque siempre hay fantasmas en aquellos lugares con los que hemos soñado desde siempre. Hacer la 66 en moto... ¡menuda gozada..!
Y este tercer día es cómo la culminación de los anteriores. "Estaba viendo las estrellas", el cielo, la paz..., algo así :)
Mañana vuelvo a por el cuarto día. O pasado mañana.
Un abrazo bien fuerte y a no dejarlo mientras dura la escayola.
:)

10:25 a.m.  

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