Voces
Oí esas voces una vez de pequeño.
Nos acababamos de cambiar a la nueva casa, y fue el segundo o tercer día cuando las oí.
No fue de noche, mas bien a media tarde.
Junto al mango que colindaba con el patio del vecino.
No les entendí.
No tenía la edad.
Luego pasó mucho tiempo.
Mucho tiempo.
Casi cuarenta años.
Mas bien casi cincuenta.
Y de un de repente las volví a oír.
-Ya estoy harto.
-Dirás "harta".
-Lo que sea.
Esto oí la primera vez, de la segunda época.
Estaba sentado viendo como se llenaba la alberca.
Lo hacía con la manguera de jardín.
Tardaba casi tres semanas.
Fue tan natural que solo pensé; "Mi papá ya hubiera cambiado de canal de TV".
A los dos días regresaron.
-Velo... tan a gusto ahí sentado sin aprovechar.
-¿Y?... ¿a ti que te mortifica?... él ya pasó... déjalo... si no aprovecha, peor para él.
Lo que me molestó no fue que inmediatamente me di cuenta de que se referían a mí, sino que el timbre de la voz era muy agudo.
-Podrían dejar de hablar a mi oído y regresar a su reino de ultratumba.
Debo aclarar que nunca he sido miedoso con nada, salvo aquella vez que el vecino nos sorprendió quitándole las llantas al "carro proyecto" que tenía en el lote segundo y amenazó con llamar a la policía. Teníamos doce o trece años y estábamos en la empresa de fabricar un gokart con partes prestadas.
Pareció por momentos que mi llamado había sido atendido, pero no por mucho tiempo.
-¿Nos puedes oír?
-¿¿¿¡¡¡Que si los puedo oír!!!???... ¡hacen mas ruido que una cacatúa!... ¡por favor bájenle al volumen!
Otra vez atendieron por breves segundos.
¡¡¡Guuuaauuuu!!!... ¡si nos oye!
No confirmé ni acepté lo dicho con la esperanza de obtener silencio.
No fue así.
-Y dinos... ¿quien crees que somos?
-¡Me importa un pepino!
-¿Oyes voces y no te interesa ni siquiera un poquito saber de que son?
-Tengo solamente este día para descansar. No me interesa malgastarlo descubriendo cosas que luego van a terminar en mas cansancio.
-Hey, el tipo este no está normal.
-Sip. Cualquiera se hubiera puesto como loco o estuviera haciendo mil preguntas...
-Oye... tipo... ya nos dimos cuenta de que estás cansado... pero... ¿pudieras contestarnos tú algunas dudas que tenemos?
-Estoy $%&/(&%.... si esa es la forma en que me dejarán en paz por el resto del día... adelante...
-¡¡¡Muchas gracias buen hombre!!!... ¿cual le hacemos primero?
-¡¡¡La de la comida!!!
-¡Si!... ¿a que sabe la comida?
En este punto si me asusté. Es que cuando alguien me sale con algo que es lo último que espero, es cuando no se que hacer, y es cuando me asusto de mí mismo. Me da pánico verme como reacciono... cuando no se como reaccionar.
-Eerrrrr... ¿la comida?... ¿la comida?... pues sabe a comida... si tiene sal a salada... si tiene chile a enchilosa... como fregados se los explico... ¿es que nunca han comido comida?
Se hizo un momento embarazoso de silencio.
Luego vino esto.
-Nop. Nunca hemos comido nada. Solo sabemos que ustedes comen, pero nosotros nada de nada.
Otra voz añadió.
-El pavo de navidad... ¿a que sabe el pavo de navidad?... es que cada fin de año me quedo con la ganas de saber a que sabe la pechuga y el relleno y...
No supe que responder de inmediato, así que les pedí tiempo. Luego intenté.
-La pechuga sabe... como a tierra sosa, no de la tierra ácida que hay en los bosques, mas bien como la arena blanca de río, solo que con un poco de restos de acelgas frescas... y el relleno... pues depende... el que hacía mi mamá era dulce... dulce pero con frutos secos, tipo nueces, que sabe... ¿si me están entendiendo?
-Nop.
-Nada de nada.
-Entonces, para avanzar, ¿que sabores conocen?
-Ninguno.
Otra vez una pausa.
Luego.
-De verdad. ¿Que sabores conocen?
-Ninguno. De verdad te lo decimos.
-No pues están bien $%&/&%=
-¿Como dices?
-No, nada. ¿Y como es que no conocen ningún sabor?
-Pues... es que... somo espíritus...
-¿Y?... ¿que pasa?... ¿antes de ser espiritus no probaron nada?
Otro silencio.
Comencé a ponerme incómodo.
Luego uno comienza a pensar cada cosa.
-Bueno... hay algo que no sabes.
-Pues estaría bien que me lo explicaran, si no aquí nos vamos a eternizar... digo... ustedes, porque yo si soy finito.
-Bien. Es que los espíritus no vamos después, sino antes.
-¿Como?
-Sip. De aquí nos vamos al mundo de ustedes si nos portamos bien.
-Y entonces podemos disfrutar del paraíso.
Eso dijo otra voz.
Me cayó como bomba que dijeran eso. Sobre todo porque apenas yo sabía como estaba mi negocio.
-¿O sea que ustedes son un estado antes que nosotros?
-Sip.
-¿Y al que se porte bien pasa al estado de nosotros?... ¿el de los humanos?
-Sip.
-No entiendo... ¡¡¡aquí hay mucho sufrimiento!!!... ¡hay que trabajar si no no comes!!!...¡y el gobierno te miente y te cobra impuestos!
-Si. Pero aquí está peor.
-No solo no hay comida. Tampoco hay calor, ni frío. Ni espacio. Ni tiempo. Ni nada. Solo esto... voces... existencia pura y ya.
-Ni colores, ni música, ni perros labradores, ni nada de nada.
-Ni siquiera políticos que te mientan.
-Ojalá hubiera guerra y sangre.
Las voces fueron siendo cada vez mas y mas quejosas, hasta que se hizo una estridencia que no se entendía nada.
-¡¡¡A callar!!!
Se hizo -bien o mal- un silencio.
Luego dijo una de las voces.
-¿Que pasa?
-Nada... ahora si me deprimieron.
-¿Porqué, humano?... ¿te deprimió saber que nosotros estamos peor que ustedes?
-No.
-¿Entonces?
-Me deprimió saber que desde que nací he estado malgastando mi escaso tiempo... El único tiempo que tengo para disfrutar del paraíso.
Y aquí di por terminada mi plática con los espíritus.
Mi negocio quebró unos días después. Pero antes salvé buena parte del capital no declarado. Con eso me fui a vivir holgadamente al sitio que siempre quise conocer antes de morir. Cuando quieran visitarme estoy en...



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