¿Valió la pena?
Ayer en el silencio de la tormenta
escuché su voz profunda,
me aconsejó observar con calma mis deseos,
no confundir desiertos con tranquilidad,
ni sensaciones con la vida.
Y viajé mientras soñaba
a destinos prefabricados por el pasado,
lugares que se han transformado
en una insólita irrealidad.
Que han llenado siglos, no lo niego,
que me hartan, tampoco.
Ni que levantan desespero
por ver el rostro verdadero
de la vida que viví.



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