El Agua Cercada

Afamada Revista de Literatura Heteróclita

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Nombre: Tony

miércoles, febrero 13, 2013


Comí en el campito

Fui al campito en mediodía y lo encontré en inmejorable estado de salud.
Comí allá. Calenté una torta chipocluda de por lo menos un mes de añejamiento refrigerado, y la acompañé con una cerveza Tecate Light de las que mis amigos han dejado olvidadas.
No cabe la menor duda de que el silencio mezclado con la caricia suave del viento fresco, le dan un sazón sabroso y diferente a los alimentos.
Traté de leer, pero pasa que las aves tenían una competencia cantinera o algo así, y alguna de ellas se exaltó de más.
Algo habrán hecho las otras. Y todo degeneró en un corretearse unas a otras, dando giros y cabriolas entre los eucaliptos y los nims.
Al final, cansadas por tanto ejercicio, supongo yo, se posaron en una de las ramas secas del árbol de en medio del patio y se dedicaron a observarme.
Les devolví la mirada, pero no se intimidaron. Recordé la película "Los Pájaros" de Hichcock y prudentemente procedí a encerrarme bajo las dos llaves de la puerta.
Desde mi recámara, corriendo con cuidado la cortina las espié. Pero no hicieron nada especial.
En un momento dado una levantó el vuelo para la izquierda y otra para la derecha.
El resto como que no supo a cual seguir y -como suele suceder- terminó la mitad volando a un lado y la otra al otro.
En realidad fui al campito porque Don Carlos me entregó la Remington negra que fue la máquina de escribir más vieja que tuvo mi papá.
Me dijo que la maquinota negra y pesada escribía de nuevo.
Así que luego de ir al baño a lavarme los dientes, procedí a insertar una hoja blanca.
Recordé el mueblecito de madera con puerta de vidrio donde en la notaría guardaban las hojas.
Las de arriba eran tamaño oficio, las que más usaban. Y abajo las tamaño carta.
Le voy a preguntar a mis hermanas que si donde quedó. Ojalá que todavía lo tengan.
El caso es que coloqué una hoja. Jalé la palanquita que libera el rodillo de la presión y acomodé tirando de las esquinas de la hoja para alinearla.
Luego liberé la palanquita y quedó lista.
Escribí primero la fecha y luego por costumbre; "Los Mochis, Sin."
Después escribí....
No sé lo que escribí...
Pero algo escribí...
Automáticamente....
Mis dedos se movieron sin que yo lo ordenara.
Preferí no leerlo por completo.
Solo de reojo.
Recuerdo entre todo haber leído aquello de; "... y dile a tus hermanos".
Pero mejor regresé a la ciudad.
Es que al rato tengo consulta programada.
A lo mejor mañana regreso, todavía quedan muchas Tecates.