
Sueños
Desperté y recordé -como siempre- solamente parte del sueño. Esa donde, sentado en la arena, veía el islote de enfrente y descubría que sobre la cima de su montículo permanecía el pequeño eucalipto, aquel en cuya sombra llegamos a un arreglo. No se que sucedió después. Desperté y solamente recordé eso.
Luego lo de siempre. Entre el rasurarme noticioso y el café recalentado, comencé a ver hacia otro lado.
Para mediodía mi atención la ocupaba totalmente las cuentas de fin de quincena y el inicio de las olimpiadas.
Me habló mi compadre Jorge con un pretexto. Querían invitarme a comer con el propósito nada secreto de involucrarme con su cuñada. Mi viudez los mantenía preocupados y entretenidos. No acepté.
Salí deseando haber dicho que si. Iba pensando en todo menos en lo que hacía y por eso me sorprendí cuando vi a donde me dirigía.
Hacía tiempo, mucho tiempo, que no había regresado. El mar estaba calmo, el olor salobre era el de siempre y un vientecillo agradable llegaba desde el norte.
Me senté a la orilla exactamente como lo había hecho tantas veces. Me pareció inclusive que era el mismo lugar.
Luego apareciste, y lo que dijiste -no se porqué- no me sorprendió:
-Cumpliste.
Me incorporé.
-Aquí estoy.
-También yo. Como quedamos.
No contesté, no recordaba esa parte.
-Me llamo Laura.
-Si, lo sé. Soy Tomás.
-Nunca me lo habías dicho.
Tampoco sabía eso.
-Entonces... ¿nos vamos?
-Supongo que si.
La tomé de la mano y subimos a mi automóvil. Regresamos a la ciudad.
Comimos en el restaurante italiano que se encuentra sobre la salida al Este. Platicábamos como si lo hubiéramos hecho de siempre. Reíamos. No pedimos postre. Enfilé a la carretera, y entonces comprendí porqué tres días antes había subido la maleta con buena parte de mi ropa.


8 Comments:
Falta el final......pocos meses después Laura se convirtió en ama de casa y entre exigencia y exigencia empezamos a pelear, por lo que empecé a soñar de nuevo con el montículo áquel donde habíamos hecho el trato....... y así sucesivamente ..¿será?
perdón, jeje, me faltó firmar.
Pakok
Pakok:
"Mismo infierno con diferente diablo"... dijo Rodolfo.
"El triunfo de la esperanza sobre la experiencia"... dijo otro.
Yo mejor no digo nada (sigo casado).
Los sueños tienen esa rara costumbre de dejarnos en ascuas en la mejor parte. Quizás no sea tan malo ni tan bueno, quizás sean, simplemente. Saludos mi estimado Tony.
Estimado Lord:
La vida real nos tiene en ascuas continuamente... ¿será porque es el Rey de los sueños?
¡Un abrazo!
Yo suelo soñar que me despierto. Luego sigo viviendo, hasta soñar que me duermo.
Saludos (del ex Don Quixote).
Soñar tiene la virtud de que nunca sabes como acaba la aventura.
Un cuento inconcluso, una pieza del puzzle. A veces uno no desea despertar; otras, le despierta la angustia.
Y seguimos sin saber qué más había allí, bueno o malo.
Eso es lo maravilloso de los sueños; que te permiten acabar la historia como desees cuando los recuerdas; permiten seguir soñando despierto.
Un abrazo, querido amigo.
Diego:
¡Tanto tiempo!... un gusto saber de tí.
Ya fui a visitarte... y desde hace tiempo esta versión es una de mis favoritas:
http://es.youtube.com/watch?v=6gV9gUeFHIw&feature=related
Un abrazo.
Trenzas:
El tema de los sueños es mi favorito... quizás sea por lo que dice Diego... no sabemos si vivimos un sueño o soñamos que vivimos... aunque como ya lo señalas, con la ventaja de que si queremos podemos construir una buena parte de el.
Otro abrazo, querida amiga.
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