¿Son las flores del pensamiento regalos de la conducta?
Digo esto, porque he observado -no se como- que solo nacen en la satisfacción.
En cambio, cada que llego a ese lugar, donde el amor está ausente.
El espacio se comba y se estrecha.
¿Y como respirar si no hay tiempo?
Ahí no puede aparecer sino trabajo y más trabajo.
Por eso este fin de semana largo.
A mitad del desierto he de dormir
Para provocar que Dios no pueda esquivar su mirada.
Y me obsequie, así forzado.
Las razones celosas de ese aroma.
Al que desde pequeño he querido retornar.


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