Desapareció un verano
Atravesé el parque lleno de palmeras, unos chicos charlaban y del calor tempranero se protegían con unos helados. Miré de frente el edifico blanco, de dos niveles, con las ventanas negras. Mi consultorio se localizaba en esta esquina, que en un ángulo agudo formaban las dos calles que desembocaban en el área verde. Lo primero que hice al ingresar a mi privado fue encender el aire acondicionado y la pequeña televisión. El noticiero de la televisora local de Tijuana daba cuenta, con el orgullo del que es vecino, del triunfo de los Padres de San Diego en el primer partido de la Liga Mundial. Revisé por casi una hora expedientes y estudios clínicos de la tarde anterior. No me di cuenta cuando quedé dormido. La noche anterior me acosté temprano, no me desvelé, no estaba cansado y sin embargo… posteriormente pensé que eso ya me debió haber alertado. Desperté un poco avergonzado y trabajé un momento más. La secretaria no hacía ruido, parecía haberse retrasado y afuera el día se había oscurecido. Me levanté. Abrí la puerta para buscarla. Un radio a todo volumen proclamaba un gol del Boca, un hombre que nunca había visto bebía algo, ¿de un vaso redondo?, ¿con un popote plateado?... y una ráfaga de viento helado entró por una puerta entreabierta. El hombre volteó y al verme exclamó alegre; “Ingeniero, ¡Ganamos!.
Atravesé el parque lleno de palmeras, unos chicos charlaban y del calor tempranero se protegían con unos helados. Miré de frente el edifico blanco, de dos niveles, con las ventanas negras. Mi consultorio se localizaba en esta esquina, que en un ángulo agudo formaban las dos calles que desembocaban en el área verde. Lo primero que hice al ingresar a mi privado fue encender el aire acondicionado y la pequeña televisión. El noticiero de la televisora local de Tijuana daba cuenta, con el orgullo del que es vecino, del triunfo de los Padres de San Diego en el primer partido de la Liga Mundial. Revisé por casi una hora expedientes y estudios clínicos de la tarde anterior. No me di cuenta cuando quedé dormido. La noche anterior me acosté temprano, no me desvelé, no estaba cansado y sin embargo… posteriormente pensé que eso ya me debió haber alertado. Desperté un poco avergonzado y trabajé un momento más. La secretaria no hacía ruido, parecía haberse retrasado y afuera el día se había oscurecido. Me levanté. Abrí la puerta para buscarla. Un radio a todo volumen proclamaba un gol del Boca, un hombre que nunca había visto bebía algo, ¿de un vaso redondo?, ¿con un popote plateado?... y una ráfaga de viento helado entró por una puerta entreabierta. El hombre volteó y al verme exclamó alegre; “Ingeniero, ¡Ganamos!.


7 Comments:
Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre
Larry soñó que era mariposa, ya se operó y ahora trabaja en "La Marea".
y en sus ratos libres en un periódico local.
Hasta que el Chalío, motivo de sus desatinos, lo redima y lo conduzca a menesteres menos prosaicos.
Hum. Parecés español por algunos de tus comentarios, pero esto es porteño.
No me olvido de la historieta esa, del SEAT y la fuga y eso...
Tony, contrate un detective para frenar la ola de anonimos.
Espero no te moleste.
JACK...CAPO!!!!
Jack:
SEAT-600(Sociedad Española de Automoviles de Turismo), fabricado con licencia de la FIAT. Era de color verde claro y la época en que España parecía más un pais del continente africano... y que Europa empezaba en los pirineos.
En Bélgica -por cierto- permanecimos sentados un buen rato viendo la estatua del "niño que orina" y todavía tenemos por ahí unas cortinas de Brujas.
De Suiza lo que más recuerdo es el comentario de mi mujer; "¿y donde están las vacas?".
Chairman:
¡Gracias!... otra vez.
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