
No es justo...
No es justo señor Juez, no es justo lo que me hizo... Es cierto, desde pequeño he sido algo grosero... Si, también con mi mujer, no lo voy a negar... Usted ya la conoce; rubia y testaruda, como son las del Valle de Arriba... Alguna vez la corregí, pero era por su bien. Debo admitir que esa noche fui especialmente un poco rudo... Pero no era para que se desquitara así. Teníamos rato que nos habíamos acostado, hacía frío y la cobija está más delgada de mi lado... Usted sabe, su Señoría, con el tiempo que corre y la falta de dinero, ya sabe como está de mal la cosa... Y bueno, sentí la necesidad de calentar mis manos y pensé; “le va agradar saber que ya no estoy molesto”... Fue cuando pasé mi brazo sobre ella, inmediatamente noté algo raro. No recordaba que tuviera tanto pelo... Tan grueso y áspero... En la mano quedó algo que no debería sentir, algo sucio... Me acerqué la mano y el olor me recordó el establo donde guarda su chiverío el compadre Chalío... Me extrañé, pues ella siempre era muy aseada... Señor Juez déjeme decirle que está muy bonita su bata blanca, es un blanco como el de los anuncios de la tele... Si... Ya regreso a contarle el resto. Como le decía, sospeché que algo pasaba y pensé en despertarla, con la mano traté de voltear su cabeza pero mis dedos tocaron algo duro y puntiagudo, como la flauta de carrizo que toca el muchacho pecoso del coro... Pero terminado en punta y curveado a la mitad. Yo me imaginé de todo; “esta bruta olvidó algo sobre la almohada”... Luego se volteó y de un salto se paró sobre la cama... Por eso le digo señor Juez, no es justo que me haya hecho eso... Con la luz de la luna vi esos cuernos, su cara grande y alargada, las dos piernas de cabra, un rabo que movía de un lado a otro... Y los ojos... ¡Oh!... ¡Esos ojos señor!... No eran ojos, eran el pozo donde pequeño caí, en casa de tía Tacha, oscuros y terribles. No recuerdo más, perdí el conocimiento... No la he vuelto a ver, pero en mis manos quedó el hedor, no me lo he podido limpiar... Y el sueño, no he podido dormir tampoco. Hace una semana y sigo con miedo a despertar, que esté ahí, a un lado, esperando, viéndome... Con esos ojos... No es justo, señor.


5 Comments:
Yo le diría que se vaya buscando un buen abogado, vea.
Laviga:
Este relato pretende ser una advertencia a todos aquellos "machos" que abusan de su "superioridad" física... claro que en este caso la represalia parece haber sido un poco excesiva... ¿se la habrá merecido?.
Es culpable hasta que se demuestre lo contrario. O es al revés?
La realidad es terca y hace que "el mundo de las ideas" quede en ridículo frecuentemente... por eso los conceptos abstractos tales como "inocente hasta demostrar lo contrario" son desmentidos en la práctica de la vida diaria... ¿has oído aquello de que "si camina como pato, hace como pato y tiene plumas de pato... es pato"?...
Pero... y aquí viene el pero, no significa lo anterior que los humanos debemos de aceptar la realidad... debemos por el contrario, perseguir la utopía (aunque esta signifique "el lugar que no existe")... al menos eso es lo que creo.
Publicar un comentario
<< Home