El Náufrago
Como no voy a acordarme... ¡Claro que lo recuerdo!. Me había levantado como lo hacía todos los días, con el sol ligeramente alto, altura que debe de corresponder aproximadamente a las diez de la mañana, sentía la garganta reseca por todo el licor de coco que bebí la noche anterior, así que le pedí a mi fiel Jueves que me preparara el caldo con especias que era costumbre de su pueblo para esas ocasiones. Para hacer tiempo me arrojé a nadar al arroyo de agua fresca que corría a un lado de la choza de palma que constituía nuestro hogar. Debo detenerme aquí para comentar que era un sitio verdaderamente fresco en verano y tibio en invierno. Por esos sitios de los mares del sur los meses de frío no son realmente extremosos, pero aún así, nuestro hogar estaba bien protegido de los vientos fuertes por la muralla de piedra que era parte de la ladera que daba hacia el norte. Pero permítame continuar mi relato. Ya refrescado en las aguas claras y luego que me hube sentado a la mesa, empezaba apenas a saborear los primeros bocados cuando frente a mi, en el paisaje que formaban el mar y la punta de arena, noté algo extraño. Algo interrumpía la imagen de todos los días. Aparté las hojas de unas plantas y pude admirar el navío más gallardo que había visto nunca. De momento no supe que hacer. Pero pasados unos segundos. Eso creo. El tiempo se sentía diferente en la isla. Me incorporé y pude distinguir la canoa, lo remos, el capitán y los marineros que más tarde me llevaron a bordo.
Recuerdo haberme despedido a toda prisa del perico y de mis perros. Aventé lejos la pipa que fumaba cada tarde. No lo he comentado antes, pero había un tabaco excelente, crecía de manera natural por toda la isla. No consideré necesario cargar con los libros que recuperé del último naufragio que encontré. Casi suficientes para competir con la más provista de las bibliotecas de cualquier país. Realmente ese cargamento tenía una misión cultural que no podía ocultar. Ellos me proporcionaron muchos de los momentos de paz y gozo durante mi aislamiento. La flauta y el instrumento de cuerdas también. Este último no podría definirlo, pues podría ser clasificado entre guitarra española y arpa francesa. Instrumentos los dos que tantos ratos agradables nos proporcionaron, descansan para siempre sobre el baúl donde también guardaba la mayoría de las herramientas. Las otras cosas, supongo que estarán donde las dejamos ese día. No lo puedo asegurar.
Y bueno, Inglaterra está bien, es bonita pero hace frío, llueve mucho, eso junto con la neblina, hacen que duelan los huesos. También es cierto que apenas hace una semana que el sol asomó y pudimos ir a caminar un rato. Jueves no pudo acompañarnos, los zapatos le producen unas llagas increíbles y sin ellos no puede salir. Dos veces lo han detenido por hacerlo. Es que lo han confundido con un vagabundo. La tez de su piel y el pelo tan abundante han contribuido a que apenas pueda salir sin llamar la atención, situación que lo mantiene en casa y ha ocasionado la depresión de la que el Doctor Poitier no lo ha podido rescatar.
Precisamente recordábamos lo benigno del clima en la isla y las frutas tan deliciosas con las que nos alimentábamos por esta época del año. Hoy han venido a recordarme la paga de la renta de la casa, pero no he tenido dinero para hacerlo desde hace tres meses y el arrendador comienza a desesperarse. Tenía la esperanza de recibir un adelanto del editor que tiene el relato de mi estancia en la isla. Si logro que me de algo antes del fin de año quiero contratar a la mayor brevedad posible un buque que nos lleve de regreso. Aquí tengo un pequeño problema... me dicen que tenemos que esperar un poco más, pues hay un individuo que oyó de lo que me ocurrió y acaba de publicar una historia parecida. Ya la pude leer y no creo que tenga que aguardar mucho, está bastante alejada de lo que realmente es un naufragio. Y ese escritor. Nadie ha escuchado nunca de el, de ese señor Defoe.
Como no voy a acordarme... ¡Claro que lo recuerdo!. Me había levantado como lo hacía todos los días, con el sol ligeramente alto, altura que debe de corresponder aproximadamente a las diez de la mañana, sentía la garganta reseca por todo el licor de coco que bebí la noche anterior, así que le pedí a mi fiel Jueves que me preparara el caldo con especias que era costumbre de su pueblo para esas ocasiones. Para hacer tiempo me arrojé a nadar al arroyo de agua fresca que corría a un lado de la choza de palma que constituía nuestro hogar. Debo detenerme aquí para comentar que era un sitio verdaderamente fresco en verano y tibio en invierno. Por esos sitios de los mares del sur los meses de frío no son realmente extremosos, pero aún así, nuestro hogar estaba bien protegido de los vientos fuertes por la muralla de piedra que era parte de la ladera que daba hacia el norte. Pero permítame continuar mi relato. Ya refrescado en las aguas claras y luego que me hube sentado a la mesa, empezaba apenas a saborear los primeros bocados cuando frente a mi, en el paisaje que formaban el mar y la punta de arena, noté algo extraño. Algo interrumpía la imagen de todos los días. Aparté las hojas de unas plantas y pude admirar el navío más gallardo que había visto nunca. De momento no supe que hacer. Pero pasados unos segundos. Eso creo. El tiempo se sentía diferente en la isla. Me incorporé y pude distinguir la canoa, lo remos, el capitán y los marineros que más tarde me llevaron a bordo.
Recuerdo haberme despedido a toda prisa del perico y de mis perros. Aventé lejos la pipa que fumaba cada tarde. No lo he comentado antes, pero había un tabaco excelente, crecía de manera natural por toda la isla. No consideré necesario cargar con los libros que recuperé del último naufragio que encontré. Casi suficientes para competir con la más provista de las bibliotecas de cualquier país. Realmente ese cargamento tenía una misión cultural que no podía ocultar. Ellos me proporcionaron muchos de los momentos de paz y gozo durante mi aislamiento. La flauta y el instrumento de cuerdas también. Este último no podría definirlo, pues podría ser clasificado entre guitarra española y arpa francesa. Instrumentos los dos que tantos ratos agradables nos proporcionaron, descansan para siempre sobre el baúl donde también guardaba la mayoría de las herramientas. Las otras cosas, supongo que estarán donde las dejamos ese día. No lo puedo asegurar.
Y bueno, Inglaterra está bien, es bonita pero hace frío, llueve mucho, eso junto con la neblina, hacen que duelan los huesos. También es cierto que apenas hace una semana que el sol asomó y pudimos ir a caminar un rato. Jueves no pudo acompañarnos, los zapatos le producen unas llagas increíbles y sin ellos no puede salir. Dos veces lo han detenido por hacerlo. Es que lo han confundido con un vagabundo. La tez de su piel y el pelo tan abundante han contribuido a que apenas pueda salir sin llamar la atención, situación que lo mantiene en casa y ha ocasionado la depresión de la que el Doctor Poitier no lo ha podido rescatar.
Precisamente recordábamos lo benigno del clima en la isla y las frutas tan deliciosas con las que nos alimentábamos por esta época del año. Hoy han venido a recordarme la paga de la renta de la casa, pero no he tenido dinero para hacerlo desde hace tres meses y el arrendador comienza a desesperarse. Tenía la esperanza de recibir un adelanto del editor que tiene el relato de mi estancia en la isla. Si logro que me de algo antes del fin de año quiero contratar a la mayor brevedad posible un buque que nos lleve de regreso. Aquí tengo un pequeño problema... me dicen que tenemos que esperar un poco más, pues hay un individuo que oyó de lo que me ocurrió y acaba de publicar una historia parecida. Ya la pude leer y no creo que tenga que aguardar mucho, está bastante alejada de lo que realmente es un naufragio. Y ese escritor. Nadie ha escuchado nunca de el, de ese señor Defoe.


33 Comments:
Me encantó Tony.
Nos estamos viendo.
Pobre Robinson en la civilizacion tan civilizada. Bonito cuento Tony, como siempre, manteniéndonos en vilo hasta la última palabra.
Ya no lo decía Bucay: "el tema del copyright es muy delicado. Siempre hay un pícaro al acecho."
Quiero abrazar a Jueves ...
y si se puede poner tepezcohuite en sus apollas
;). lindooooo.
Muy "atrapante" el relato. Hasta el final no puedes parar de leerlo. Sabes el chiste del naufrago argentino...? Alla va.
Un náufrago, en una isla desierta, mas de un año. Siempre el mismo paisaje, siempre el mismo horizonte. De pronto, al levantarse con el sol ya alto ( para qué madrugar..? ) mira hacia la playa y ve fondeado un yate precioso.
Y desde la proa ve lanzarse al agua a alguien que se acerca nadando hasta la playa. Ufff...! Una preciosa rubia sale del agua vestida con una camisa transparente que dejaba adivinar sus pezoncitos tersos, anudada al ombligo, y un tanguita tipo hilo denta, blanco ajustado en ese sitio, que realzaba su exquisita silueta.
Cuando esta frente a él, mete la mano en su pechito izquierdo... Y saca una Quilmes fresquita, fresquita, escarchada. El náufrago, con los labios resecos y cortados por sol diario y la brisa marina, se pasaba la lengua por ellos angustiosamente...
Vuelve a meter su mano lentamente en el pechito derecho y saca un paquete de Marlboro con un mechero. Se fuma un cigarro tranquilamente y echa el humo en direccion al sujeto. El náufrago sudando de ganas de fumar, casi llorando.
Seguidamente se acaricia la zona del tanguita y despacio mete su mano...
El náufrago piensa...Ahora saca el "Olé"...y me corro de gusto !!
Gracias por la visita y saludo.
Turca:
¡Gracias!, nos estamos viendo...
Lord:
Me alegra que te haya gustado.
Laviga:
Por eso hicimos el "copygauche". ¡Saludos!.
Felinita:
Creo que Jueves fue recibido a su regreso en el area de Trauma y está siendo tratado con crema de coco tópica, baños en hierbas olorosas y licor de coco con una pizca de menta V.O. (vía oral)...
Hades:
¡Gracias!... este tipo de isla si conviene.
X:
Como siempre, un gusto tenerlo aquí.
TONY ¿sueles chatear?
si sí ¿me das tu dirección?
Like Michael Buble said, "I want to go home". ¿Será que todos en realidad lo que queremos es volver a casa?
Felinita:
te visito y te dejo lo que pides.
Pakok:
Definitivamente... todos queremos regresar al "hogar" (de nuestra infancia, ese que serìa sinònimo de protecciòn y seguridad).
¿al hogar metafísico?
quiero un pasaje para esa isla ya?
aerolineas argentinas llega?
:-)
Gracias, qué lindo!
Pakok:
Exacto, creo yo que se trata de algo más profundo, el "hogar" que traemos en los "arquetipos" (¿genes?) que dijera Jung. Es el anhelo de retorno al equilibrio y a la paz que esta realidad nos niega constantemente.
Deapoco:
Va a salir un vuelo charter recogiendo pasaje por todos los lugares donde se apunten aventureros...
Felinita:
De nada... estamos, como dijera el amigo Bob.
Anótame a mi tambien, que me quiero perder un rato!
Salú, Bro!
Gusgo:
Estas en el asiento 6B, entre Mask y Lord...
Tony, te dej un comment en "Reencontradas" leelo, porfis... Un abrazote
Mixtli:
Ok.
El relato me pareció tan delicioso como los granos de café tostados cubiertos de chocolate que he comido durante toda la semana.
Lilievil:
Siempre que recuerde este cuento sentiré en mi boca el gusto de un grano de café cubierto de chocolate...
La isla está en la cabeza de cada uno de nosotros. Recordé esto al leer tu relato Tony. Si pudiera te pediría que habláramos un rato, pero ya está. Me encuentro metido entre los matorrales.
Te mando un abrazo muy grande.
Siempre es agrado que me visites.
Juan:
La vida real es es la que se vive soñando... mientras la aparente, simula matorrales.
¡Un abrazo también!
Tony, sólo quiero decirte que eres una persona muy dulce
Un abrazo
Chk:
¡Gracias!... y bienvenido.
tony: espero que no se haya molestado por los comments...o es que esta sirviendo whiskey?
Deapoco:
La verdad es que el wiskey lo paso poco... a mi el tinto es de lo que me tiene convencido de que este mundo vale algo la pena.
¡Un abrazo!... y gracias por venir a esta su casa.
UN SueÑo DeNTRo De UN SueÑo...
¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
Antes de partir, confieso
Que acertaste si creías
Que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
Que la esperanza se acabe
De noche o a pleno sol,
Con o sin una visión?.
Hasta nuestro último empeño
Es sólo un sueño en un sueno.
Me encuentro en la costa fria
Que agita la mar bravía,
Oprimiendo entre mis manos,
Como arena, oro en granos.
¡Qué pocos son! Y allí mismo,
De mis dedos al abismo
Se desliza mi tesoro
Mientras lloro, ¡mientras lloro!,
¿Evitaré ¡oh Dios! su suerte
Oprimiéndolos más fuerte?
¿Del vacío despiadado
Ni uno solo habré salvado?
¿Cuánto hay de grande o de pequeño?
¿Es solo un sueño dentro de un sueño
EA Poe
¿Es solo un sueño dentro de un sueño?
Definitivamente amigo Pakok... un observador que se ve "identificado" por el cuerpo en el que se ve atrapado, influenciado por las tormentas de neuropéptidos, pero también uno que puede disociarse, salirse de su "transporte", viajar al pasado al recordar, construir nuevas realidades con su imaginación... somos entes que podemos construir realidades con la sola voluntad... podemos fabricar sueños, aun dentro de este otro sueño...
felicitaciones! excelente! Igualmente mi fiel criado "Miercoles" demandara a Jueves y a Viernes por usar identidades falsas. Con afecto Daniel del Feo!.Excluìdas las bromas... envidio tu literatura!
el "anonimo" soy yo..... transeunte!
Transeúnte anónimo:
¡Gracias y bienvenido!
Siempre un gusto leer estos relatos tuyos a la sombra de los clásicos. Verne hizo algo no muy distinto con "Escuela de Robinsones", libro bastante copado.
Saludos desde por acá.
Hermoso y terso crepusculario que abre la noche y entrecierra la luz de los deseos...Muy bueno....
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